Mónica Echeverría

Mónica Echeverría Yáñez

Hija de la escritora María Flora Yáñez y de José Rafael Echeverría Larraín4​ y nieta del político Eliodoro Yáñez Ponce de León,​ vivió hasta los ocho años en Francia, con su abuelo, que había tenido que exiliarse debido a la dictadura del general Carlos Ibáñez del Campo. Recuerda que cuando regresó a Chile, ella había olvidado el español.

Se casó en 1944 con el arquitecto y político democratacristiano Fernando Castillo Velasco, con quien tuvo cinco hijos:​ la periodista, escritora y documentalista Carmen Castillo, Cristián, Fernando José —uno de los líderes de la llamada comunidad o comuna de Pirque—,​ Javier, fallecido en un accidente automovilístico a principios de los años 1970, y Consuelo.

Estudió en las Monjas Esclavas del Sagrado Corazón de Jesús, un «colegio retrógrado», según lo definió años más tarde, y después, desafió a su medio al ingresar en el Instituto Pedagógico de la Universidad de Chile, para luego ejercer desde 1940 como profesora de castellano durante veintidós años.

Complementó la docencia con el desarrollo de su vocación por el teatro, donde participó como actriz, directora y autora de diferentes obras y espectáculos infantiles. En 1955 fue fundadora de la compañía de teatro Ictus.

Después del golpe de Estado que derrocó a Salvador Allende en 1973 y debido a la militancia de dos de sus hijos en el MIR, ella y su esposo, el arquitecto y político Fernando Castillo Velasco en 1974 se exiliaron durante cuatro años aceptando la invitación de la Universidad de Cambridge para unirse a su plantilla docente mientras Carmen y Cristián luchaban en la clandestinidad contra la dictadura de Augusto Pinochet. Regresaron en 1978.

Sus últimos días

Debido a un accidente cerebro vascular que melló su salud, en los últimos meses de su vida tenía problemas para comunicarse pero no le impidió salir a la calle y solidarizarse con las movilizaciones sociales que se iniciaron el 18 de octubre.

Mónica Echeverría falleció la noche del viernes 3 de enero de 2020 a los noventa y nueve años, en su casa de la comuna de La Reina. Fue velada en el campus Oriente de la Universidad Católica y, cumpliendo sus deseos, su cadáver fue mostrado portando un parche rojo en el ojo, en referencia a las víctimas de lesiones oculares durante el estallido social de los últimos meses en Chile y un cartel en el pecho con la leyenda Mujeres por la vida, movimiento del que formó parte. Su funeral se celebró en el Cementerio General de Santiago.

Fuente: Wikipedia

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